Robin estaba sentado en el sofá, con una actitud perezosa y relajada.
Se podía notar que su estado de ánimo en ese momento era bastante bueno.
Y a su lado, estaba sentada la misma mujer del café de ayer.
El vestido de la mujer había llegado a ser tan corto como hasta las rodillas.
Irene echó un vistazo a las piernas de la mujer, que estaban pegadas a las de Robin, pero apartó la mirada después de un momento.
Parecía que no era el mejor momento para ella.
Cuando la mujer vio entrar a Irene, su ro