Punto de vista en tercera persona
La habitación era pequeña y demasiado iluminada. La luz del techo zumbaba débilmente y caía directamente hacia abajo, blanca y plana. Daba contra el suelo de baldosas y rebotaba hacia arriba. Alcanzó los bordes metálicos de las máquinas junto a la cama y las hizo brillar. Alcanzaba cada rincón de la pequeña habitación y los llenaba por completo, de modo que no había dónde posar la vista, ni una cortina, ni una sombra, ni un solo objeto en las pálidas paredes qu