Punto de vista en tercera persona
Lylah estaba fuera del hospital. El sudor le corría por la sien. Su pecho subía y bajaba, intentando recuperar el aliento que se le escapaba. El sol le pegaba en la piel, caliente e implacable, pero apenas lo sentía.
Su mente seguía en ese pasillo.
El rostro de Santiago, esa sonrisa, ese grito.
Dios, lo había oído todo.
Se giró ligeramente. Las puertas de cristal se reflejaban en ella. El cabello alborotado se le pegaba a la frente. Las mejillas se sonrojaron c