Punto de vista en tercera persona
Lylah estaba fuera del hospital. El sudor le corría por la sien. Su pecho subía y bajaba, intentando recuperar el aliento que se le escapaba. El sol le pegaba en la piel, caliente e implacable, pero apenas lo sentía.
Su mente seguía en ese pasillo.
El rostro de Santiago, esa sonrisa, ese grito.
Dios, lo había oído todo.
Se giró ligeramente. Las puertas de cristal se reflejaban en ella. El cabello alborotado se le pegaba a la frente. Las mejillas se sonrojaron como si hubiera corrido una maratón. Los ojos abiertos y llenos de pánico. Parecía exactamente lo que era: alguien a quien su mundo acababa de dar un vuelco.
"¡Señora Moreno!" Una voz surgió de la nada, rompiendo el silencio. Lylah dio un salto, con el corazón latiendo con fuerza contra sus costillas.
La puerta de cristal se abrió de golpe. Una mujer con uniforme médico salió, moviéndose rápido, directamente hacia ella. Uniforme de enfermera azul cielo. Cabello oscuro recogido hacia atrás con una