"Antes de que digas nada, te pagaré 15 millones para que dejes en paz a Santiago. Es más que suficiente para una canalla como tú."
Las palabras de Remi me impactaron antes de que pudiera abrir la boca. Ella estaba allí, de brazos cruzados, con la barbilla levantada como si ya hubiera ganado una batalla invisible.
Una carcajada me salió. No pude evitarlo. El sonido rebotó en las paredes del pasillo, agudo y amargo. La miré fijamente, y la comisura de mi boca se torció en algo que no era exactamente una sonrisa.
"¿Eso es todo lo que Santiago significa para ti?"
Su mandíbula se tensó. Un músculo se contrajo cerca de su ojo. Sus ojos brillaron al parpadear dos veces, rápido, como si intentara procesar lo que acababa de decir. Luego, echó los hombros hacia atrás y levantó la barbilla.
"Que sean 20 millones. ¿Qué te parece?"
Pero su voz se quebró al pronunciar la palabra "millones". Solo un pequeño crujido, apenas perceptible, pero lo oí. Sus ojos se movieron a la izquierda, deslizándose rá