"Antes de que digas nada, te pagaré 15 millones para que dejes en paz a Santiago. Es más que suficiente para una canalla como tú."
Las palabras de Remi me impactaron antes de que pudiera abrir la boca. Ella estaba allí, de brazos cruzados, con la barbilla levantada como si ya hubiera ganado una batalla invisible.
Una carcajada me salió. No pude evitarlo. El sonido rebotó en las paredes del pasillo, agudo y amargo. La miré fijamente, y la comisura de mi boca se torció en algo que no era exactame