Por lo que era normal que la niña fuera cariñosa con él.
Aparte de eso, también se dio cuenta de que cuando otros padres veían a sus esposas o maridos jugar con sus hijos, se reían o aplaudían cuando se divertían, y cuando eran patosos, se quedaban ansiosos.
El espectador podía sentir que eran un a familia.
En el caso de Rebeca, la cosa no era así.
Aunque Rebeca tenía una sonrisa viendo el juego, daba una sensación diferente que la del resto.
Era como si estuviera aislada de su marido y su hija.