Después de tomar una ducha Vivian salía luciendo una sudadera y una camiseta mientras secaba su cabello, con una sonrisa veía a Brandon y Brad jugar en la sala frente a la gran pantalla un juego de carreras de su Nintendo.
—Eres un tramposo tío— el cojín voló de las manos de Brandon.
—No, tu eres el tramposo, pequeño demonio inmobiliario.
Las risas del pequeño por las cosquillas invadía el departamento, cuando la puerta principal se abrió, y la figura de una hermosa mujer de cabello negro