—Petals, lo siento...
—No vuelvas a llamarme con ese asqueroso apodo jamás.
La voz de Arabella retumbó en la oficina, haciendo que Adrian retrocediera instintivamente mientras ella se ponía de pie.
Se pasó una mano por el cabello, con la mandíbula tensa.
Durante años había logrado contenerlo.
Incluso durante toda la reunión había intentado reprimir el asco que sentía.
Pero verlo actuar como si todo lo que ella había sufrido por su culpa pudiera solucionarse con un simple "lo siento" le revolvía