Aurora rompió el abrazo con brusquedad, limpiándose las lágrimas con la mano temblorosa.
—Ricardo… —murmuró, tratando de recuperar la compostura.
Él tomó aire, como si le doliera verla así, y la miró fijamente a los ojos, con una mezcla de desesperación y obsesión.
—Aurora, escapa conmigo —pidió con la voz quebrada—. ¡Huyamos! Tú y yo… lejos de ese hombre que no sabe valorarte. Revivamos lo que nunca pudimos vivir. Podemos empezar de nuevo, solo tú y yo, esta vez sin miedo, sin cadenas.
Ella ret