—¿Qué cambió? —le pregunté.
—¿Perdón?
—Dijiste que tenías miedo de que viera una parte vulnerable de ti y que no querías eso. ¿Qué cambió? —pregunté.
—Te amo, Serena. Me di cuenta demasiado tarde de que era estúpido pensar de esa manera.
Su explicación tenía sentido, y obviamente yo no entendía cómo se sentía haber tenido una infancia traumática. La mía fue maravillosa. Mis padres me cuidaron y me amaron más que a nada.
Sin embargo, sabía que eso no era una excusa para comportarse como un imbéc