Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián apenas había terminado de escuchar la última palabra de Yona, cuando con un movimiento rápido casi desesperado estiró la mano y le quitó el collar. Ni siquiera la miró; se dio la vuelta de inmediato, guardando el objeto contra su pecho como si temiera que ella pudiera tocarlo otra vez.
—No te preocupes por los gastos. Yo me encargaré —dijo con una voz seca, dura, casi irreconocible.Yona abrió la boca, pero nada salió. Se quedó inmóvil por unos segundos,






