Mundo de ficçãoIniciar sessãoSacada sin recibir explicación alguna, Cristina no podía creer lo que estaba sucediendo. Hacía tan solo unos minutos estaba firmando los documentos que permitirían a Valentina ser admitida en la fundación, y ahora se encontraba dentro de una camioneta, rodeada por los hombres de su esposo. Cada movimiento de ellos era firme, calculado, como si obedecieran una orden incuestionable.
—No puedo creerlo… —murmuró, negando con la cabeza y mirando por la ventana, donde las calles pasaban bo






