Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl beso terminó lentamente.
Sebastián fue el primero en separarse, apenas unos centímetros, como si temiera que al hacerlo todo desapareciera. Yona lo observó en silencio, con los ojos abiertos, el pecho subiendo y bajando con dificultad. No esperaba aquello. No después de haber escuchado segundos antes, que lo de ellos no podía existir.Su mente intentaba ordenar lo que acababa de pasar, pero su corazón iba mucho más rápido.—Entonces… —dijo finalmente, con la voz






