Liam esperó a que Victoria llevara a Juan Manuel al colegio. En cuanto la vio bajar del auto, se acercó a ellos. El niño, al reconocerlo, corrió hacia él con los brazos abiertos.
-¡Amigo! -exclamó el pequeño mientras lo abrazaba.
Liam lo levantó en vilo, apretándolo contra su pecho con un beso sonoro.
-¿Cómo estás hoy, campeón? -preguntó Liam, mientras observaba por encima del hombro del niño a una Victoria que no salía de su asombro.
-¡Bien! -respondió Juan Manuel, con la inocencia d