Al salir de la habitación me sentí totalmente vacía. Estaba dejando ir una vez más a David, pero, no podía hacer nada. Me ha hecho sentir una mujer usada. Sin voltear empecé a bajar las escaleras. Para mi sorpresa todos estaban reunidos en la sala. Al verme sonrieron hasta que bajaron la mirada y vieron mi bolso.
-Hola, hija -dice mi abuelo entre cariñoso y serio-. ¿A dónde vas?
-Debo volver, abuelo. Se me ha presentado algo importante.
-¿Qué cosa? -insiste.
-Es algo personal, abuelo, po