―¿Pero tú estás segura que salió de su casa? A ver si te equivocaste de puerta.
―Que no, que su puerta es justo la que está enfrente de la mía pero en su planta. Cuando la tía dijo que la esperase, al escuchar su voz pensé que no podía ser la vieja aquella, y enseguida saqué la cabeza porque me entraron los siete males creyendo que iba a llevar de polizón a Susana, y claro, en ese caso habría cerrado el ascensor a cal y canto. ¡Que la espere su padre!
―¿Y si es un lío pasajero? Puede que la con