Llegamos a casa y el primero en llegar a mí fue David. Me abrazó tan fuerte que sentí que en cualquier momento me partiría en dos pero no fue así.
-Vas a lastimarla -le dijo Elliot para calmarlo-. Están bien, David, no hay nada de preocuparse.
-¿Qué pasó? -le preguntó molesto-. Te dije que no te movieras de su lado.
-Solo iba por su laptop, David -respondió él en defensa-. Antes habíamos revisado todo el lugar y no había nadie.
-Vi algo raro en el apartamento -dije.
-¿Qué viste? -preguntó Aleja