-Díselo a ella -le dijo él.
-Los estoy escuchando -digo en susurro-. ¿Mi bebé? -pregunto.
-Deja de estar agitándote tanto, carajo -me regañó Alejandro-. Está bien. Por ahora. Mientras sigas de heroína ambos están en peligro.
-Tiempo sin verte -me dijo Daniela-. Tu hermano tiene razón, Karla.
-No me digas -le digo irónica. Entre nosotras siempre ha sido así. Malas respuestas o irónicas, y ninguna se molestaba-. ¿Los niños? ¿Su madre?
-Están en perfecto estado -responde Daniela-. La madre te