Me fui a la habitación lo más rápido posible cuando José empezó a contar como se había relacionado en sí con Sofía. No quería escuchar nada más de esa mujer. Lo único que tenía en claro era que no pensaba quedarme de brazos cruzados mientras la familia de José estuviera en peligro. Y justo cuando me estaba quitando mis botas, mi móvil sonó. Lo saqué de mi pantalón. Un texto y una foto adjunta. Número desconocido. Lo abrí.
¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡NO PUEDE SER! ¡Dios mío! Pero ¿qué es esto