Creí durar una eternidad en la ducha pero estaba deliciosa. O quizá fue la sensación de cansancio y el agua tibia me ayudaba a quitar el estrés. Supongo que ahora en adelante será así durante un largo tiempo.
Al salir, vi a David dormir profundamente. Me acerqué y le coloqué las sábanas con cuidado. Estaba haciendo un poco de frío y no me arriesgaría que cogiera un resfriado. Se movió y me tomó la mano. Lo dejé un rato y luego la quité. Le volví a besar la frente y me vestí. Cuando estuve lista