Era algo íntimo de mi cuñado y Raquel pero necesitaba quitarme la duda... Por mucha pena que tuviera encima.
-Chicos, ¿no se cansan? -pregunté con mucha vergüenza pero a la vez con MUCHA intriga.
Raquel me entendió al instante ya qué se echó a reír a carcajadas y no paró hasta cinco minutos después. Su risa me contagió y no tuve más remedio que reírme con ella.
-Ay, Karla, qué cosas dices -dice cuando logra calmarse-. Pero siendo sincera, de mi parte no. Y quedé helada con la respuesta de El