-A la mierda con las buenas ideas -exploté-. ¿Podrías mirarme a la cara al menos? -levantó la mirada, fijó los ojos en los míos y ardieron con destellos de un color rojo fuego, lo que les hacía parecer muy marrones. Quería tirar de ella hacia mí y sacudirla, hacerla reaccionar y obligarla a entender que esta mierda de no estar juntos era parte del pasado. Ella iba a venir a casa conmigo, punto y final.Giré la llave y arranqué.
-¿Qué quieres de mí, Elliot?
-Eso es muy fácil -hice un ruido inapro