Juliette
Esa noche no volví a la mansión.
No podía.
La imagen de Seth tomando a Lydia de la cintura se había grabado a fuego en mi cabeza, torturándome a cada minuto.
Al igual que los pensamientos intrusivos.
¿Dónde están? ¿La habrá llevado a su penthouse? ¿Estará cocinando para ella como había hecho para mí? ¿La habrá besado? ¿Pasarán la noche juntos?
Gasté mis últimos dólares en un motel barato, durmiendo vestida sobre sábanas de dudosa higiene, abrazada a mi bolso como si fuera un salvavidas, sintiendo un dolor en mi pecho que llenó mis ojos de lágrimas.
Al amanecer, tomé una decisión.
No iba a volver con mi madre. No iba a dejar que Julian me encerrara de nuevo en esa jaula de té de tila y pastillas para dormir. No caería en sus manipulaciones. Ir ahí en primer lugar había sido un error, pero en ese momento estaba perdida.
Tampoco me quedaría llorando por un hombre que me había reemplazado en veinticuatro horas. O que al menos eso quería aparentar.
Necesitaba dinero e independenci