La culpa que sentía la estaba atormentando.
La culpa que sentía la estaba atormentando.
Al día siguiente, cuando Eliot despertó, no quiso verla, pero Kendra no se rindió e ingresó igual para hablar con él; la culpa la consumía y más al verlo en ese estado.
—Eliot —lo llama y él gira su cabeza hacia otro lado y no le responde.
—Por favor, mírame, ¿por qué no me hablas, no me respondes? —ella se va del otro lado de la cama y él se vuelve a girar.
Kendra llorando —¿Por qué me culpas? Yo no te he hecho nada, yo no provoqué este accidente.
—A