Antes de que duela
Más tarde, ese mismo día, Julia fue a ver a Nick, quien dormía profundamente.
—Andrew, Nick está bien. ¿Por qué no me ayudas a cocinar? —propuso Julia, ya que sola le resultaría complicado.
—Espera, me quitaré esto un rato —comentó Andrew, sacándose el cabestrillo.
—No sabía que podías quitártelo.
—No debería, pero no digamos nada. Será nuestro secreto —bromeó Andrew con tono provocador, mientras se dirigían a la cocina.
Julia rio ante su actitud.
—Está bien.
Andrew, sin pode