Lo que ya no puedo negar
—Buenas —saludó Nick al entrar en la cocina.
—¡Nick! —exclamó Julia, feliz de verlo de pie—. ¿Te sentís mejor?
—Sí, gracias a los dos por cuidarme —respondió Nick con gratitud.
—No es nada, hermanito —comentó Andrew, mientras probaba la salsa del estofado.
Nick lo observó con incredulidad. ¿Andrew cocinando? Julia tenía la capacidad de hacer que sus hermanos hicieran cosas que normalmente no harían, ni siquiera por él.
—Tengo algo de hambre —anunció Nick al oler la comi