Un acercamiento inesperado
Unos días más tarde, Julia que seguía en casa de los Stephenson, notó que Nick no se había levantado para desayunar. Cuando George y Frederick se marcharon a la empresa, decidió pasar por el dormitorio de George, donde Nick dormía desde que regreso.
—Nick, ¿estás despierto?
—Ya voy —respondió él desde la cama.
—Esperá —insistió ella al acercarse y notar que sus mejillas estaban sonrojadas—. Tenés fiebre.
—Estoy bien —murmuró Nick, intentando ponerse de pie sin éxito.