Protección inesperada
Julia entró a su departamento y suspiró al ver el desorden. Entre ella y George Dejaron un caos; incluso habían roto la lámpara de noche. Con paciencia, comenzó a recoger todo, aunque no podo evitar que su mente divagara.
Al terminar, se dejó caer en la cama, pero el sueño no llegaba. Una inquietud persistente la invadía. No sabía hasta dónde podía llegar George, y la posición en la que quedó la inquietaba, pues le traía recuerdos de Mauro. A pesar de ello, no podía negar