El ritual llegó a su fin y, con el fracaso, el dolor de saber que había perdido, regresó. Cristian le ofreció mantener a Remedios cautiva para que no pudiese ir a su propia boda, pero eso solo serviría para retrasar lo que creía inevitable. En silencio y con la tristeza como compañera, los dos amigos regresaron al hogar de la pelirroja, que se despidió de ellos entre gritos y amenazas. En la acera, sentados frente a la puerta del edificio, esperaban Elián y Lorena. Al verlos aparecer supieron q