Con rabia lanzó el viejo teléfono contra la pared. Desde la noche anterior había permanecido encerrado, aferrado a la camisa que Aledis le regaló. Era lo único que le quedaría de ella. Sabía que hubo un antes y un después de haberla encontrado. El tiempo que pasaron juntos colocó su vida de cabeza. Apenas logró dormir sabiendo que la mentira en algún momento llegaría a su fin, pero cuando se encontraba a su lado, todo perdía importancia. A lo largo del corto lapso que disfrutaron, comenzó a viv