La semana finalizó, el tiempo para que sus padres perdieran la casa se iba agotando poco a poco. La presencia de Brais y Cristian la ayudaban a despejarse de los malos pensamientos. Muchas veces intentó desahogarse con su amigo, pero no quería que se decepcionara de ella, y contarle a Cristian sus problemas sería como pedirle un préstamo de manera involuntaria. No podía negar que la vida acomodada que tenía se debía al regalo de sus padres, pero desde entonces salió adelante por sus medios.
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