Hades Santoro
Un almohadazo llega a mi cara y tomo una profunda bocanada de aire tratando de mantener la paciencia mientras que la almohada de la cama caía a mi regazo.
Mi esposa de sólo veintiocho semanas de embarazo me mira fijamente y cruzada de brazos. Había abandonado la ropa formal por ropa holgada y según ella más cómoda para su embarazo.
—¿Sabes? A veces extraño a la Adara tranquila—le comentó
Ella chilla molesta y me lanza otra almohada, suspiro tratando de no perder la paciencia y Ada