Kira Maslova
Hundo mi rostro en el cuello de Jasha mientras a lo lejos oía como un celular interrumpía el silencio de la habitación.
Jasha me aprieta más contra él mientras soltaba un leve ronquido y me acomodo para seguir durmiendo cuando deje de oír el sonido del teléfono.
La tranquilidad duró poco porque nuevamente el celular empezó a sonar y me queje mientras que me removía en la cama. Estaba agotada. La noche llena de sexo con Jasha me dejó agotada.
Reconozco el sonido del teléfono y venía