Mundo ficciónIniciar sesiónRaphael se ha ido hace más de dos horas. No es mucho tiempo y mi vida tampoco depende de ello, pero de alguna manera no puedo dejar de pensar en él. Los últimos días han sido una locura y, por desgracia, no me acuerdo de todo.
—Entonces—, le digo al mayordomo que me trae zumo de naranja. —¿Dónde guarda Raphael las cosas privadas?
El mayordomo me mira confundido. —Lo siento, señor







