Al día siguiente de mi regreso.
Mamá consiguió que un diseñador top viniera a casa a tomarme medidas y hacerme el vestido de novia a la medida. Cuando me puse la falda blanca y me vi en el espejo, se me apretó el pecho. Tres años atrás también me imaginaba así, con vestido y velo… pero el novio ya no era Soren.
—Preciosa, te ves preciosa con el vestido —me dijo mi madre, mirándome con los ojos brillosos.
Le sonreí sin decir nada. Sacó el celular, me tomó un montón de fotos y se las mandó a sus m