Llego a la consulta más temprano de lo habitual, me siento en el sillón de mi despacho y comienzo a revisar los registros que mi secretaria me ha dejado encima de la mesa. Es viernes y el cuerpo se relaja pensando en el descanso. Sonrío evocando los recuerdos de la noche anterior. Confieso que nunca me había sentido tan plena, a veces tienes que experimentar el dolor de una posible pérdida para recapacitar sobre las erróneas prioridades que has tenido. Saúl es un hombre demandante, que necesita