Despierto por la sensación incómoda de los rayos del sol atravesando por las finas cortinas e impactando atrevidos en mis sensibles ojos. Miro el reloj y me asusto, me quedan escasos minutos para llegar al consultorio. Me dirijo al cuarto de aseo y tomo una rápida ducha de agua caliente, me coloco un atuendo informal y camino hacia mi lugar de trabajo con rapidez.
Al entrar al local deparo en la presencia de una pareja, que sentada en el vestíbulo, espera mi llegada.
- Buenos días - saludo