Hugo abrió los ojos lentamente, parpadeando mientras su visión se ajustaba a la claridad. Sentía el peso ligero de un cuerpo a su lado, y al girar la cabeza, encontró los ojos de Ivanna, abiertos y brillantes, observándolo con una sonrisa traviesa.
—Buenos días —murmuró él, apenas esbozando una sonrisa mientras se desperezaba.
Ivanna se inclinó hacia él, acercándose hasta que sus rostros quedaron a unos centímetros de distancia.
—Tengo hambre —dijo ella, con el tono de alguien que no tenía inte