Ivanna estaba a punto de cruzar la puerta de salida, cuando el sonido de su teléfono la detuvo. Al ver el nombre de Marc en la pantalla, respondió de inmediato, suponiendo que se trataba de alguna instrucción de último minuto sobre los documentos o alguna tarea pendiente.
—Ivanna, ¿te queda tiempo para acompañarme a una reunión esta noche? —le preguntó Marc, con un tono que no admitía mucha negociación—. Es con Hugo Gómez, como los dos hemos trabajado en el contrato, me parece lo justo.
Ella se