Cuando me fui de la ciudad, no solo dejé atrás a mis padres, a Gabriel o a lo que había pasado.
Dejé atrás algo muy importante, algo de gran valor para mí y con un hermoso e inmenso cariño que le tenía.
Hugo Gómez.
Obtuve la custodia total de mis hijos y al poco tiempo le dictaron cinco años de prisión a Gabriel; su familia duró meses acosándome y me cambié tres veces de casa, hasta que conseguí una orden de alejamiento también para ellos. No pretendía vivir con miedo y bajo su constante acoso.