Cuando Megan se fue, cuando me hizo aquella llamada, lo primero que hice fue correr al coche, ir al colegio de sus hijos y ver si podía encontrarla, pero ya allí no había nadie. Desesperado, fui hasta su casa, aunque allí tampoco tuve suerte. Una vecina de ella me comentó que ella había salido de allí con cosas luego de días sin ir; al parecer empacó y solo se fue.
Se marchó.
No supe dónde buscar, no encontré a quién llamar y solo la perdí.
Megan se había marchado.
Las primeras semanas la culpa