Tras conocer a Spencer Churchill, Ivy se mudó con su hija a la mansión Churchill, y Cora pensó que no volvería a verla jamás, pero no fue así. Desde aquella desafortunada noche, sus caminos se cruzaron muchas veces.
Entre ellas, la noche de la muerte de sus padres. Ivy se encontraba en el hospital cuando oyó a Cora llorar junto a su abuela, Esme, confesándole que la muerte de sus padres había sido culpa suya.
Cora iba en el coche la noche del accidente y perdió el control de sus poderes, lo que