—No te digo esto para hacerte daño —continuó Cora, al notar su expresión—. Te lo digo para que entiendas por qué no te hablé de ello desde el principio. Pero ahora lo veo claro, ella sabía que lo necesitaría más que nada, ya que puedo trasladar la magia de tu hija a esta gema y así mantenerla a salvo. Cuando crezca, podrás entregársela.
Zachary mantuvo la mirada fija en la gema durante un largo rato, hasta que al final, asintió lentamente.
—Está bien, si de verdad crees que es posible...
—Lo es