Me estremecí al oír sus palabras. —Déjame adivinar… ¿fue Ethan?
Asintió, rodando los ojos.
—Sí, ese imbécil —murmuró—. Le robó el corazón… obviamente, ella no sabía de ti en ese momento, y ya sabes cómo terminó todo. Pero su loba despertó justo cuando conoció a Ethan, así que pensó que tal vez estaban destinados a estar juntos, porque aparentemente, conocerlo provocó que su loba emergiera.
Fue mi turno de rodar los ojos; ellos eran todo menos el uno para el otro, y odiaba que Ethan la hubiera he