Me di cuenta de un par de chicas hablando en la mesa al lado de la mía. Tomé nota de cómo las chicas interactuaban entre ellas. La forma en que una de ellas tenía su pierna rebotando y la otra seguía golpeteando sus dedos en la mesa. Cada pequeño detalle importaba porque podría ayudar cuando contara más. La competencia no empezaba en el foso, empezaba en el segundo que el avión aterrizaba en este país.
Cada momento era parte de la competencia, y tenía que ser cuidadosa con lo que hacía y con qui