—No me pongas a prueba, Judy —murmuró contra mí, sus labios trazando la base de mi cuello, su lengua deslizándose hacia afuera. Temblé debajo de él mientras me acorraló entre su cuerpo y la pared—. No estoy de humor.
No estaba segura de qué decir o hacer, pero en este momento, mi cuerpo parecía tener mente propia. Levanté una de mis piernas y la envolví alrededor de su cintura, restregándome contra él como una perra en celo. Lo sentí endurecerse y eso me hizo moverme más rápido, queriendo ver qu