Capítulo 18
Un violento espasmo atravesó mi estómago al ver a la heredera Bekker pegar sus carnosos labios a los de Damián. Las pequeñas manos de la chiquilla acariciaron el rostro del empresario y pude ver con claridad como sus ojos buscaron rápidamente los míos. Un escalofrío recorrió mis piernas y tuve que tambalearme un par de veces intentando regular mi respiración.
Mis manos apretaron contra mi pecho el IPad que sostenía con vehemencia para que las personas que nos rodeaban no se dieran c