99. Tuve una corazonada
Finalmente, me habían dado el alta en el hospital. Tenía muchas ganas de encontrarme con Derrick ya que, por cuestiones de protección, lo mantuvieron oculto en la residencia de Noah. Mis pocas pertenecías que llevaba Rune las llevaba como si fuese lo mas pesado de la vida.
—Rune, no es tan pesado, no te pases.
—Para ti si gatita. Prefiero que no traigas nada en absoluto.
De la mano, me conducía hacia su vehículo con una sonrisa muy pícara.
—¿Qué quieres? —lo mire de manera sumamente sospechosa.