35. Quiero saber quién te envió
Derek Montenegro
Me levantaba con lentitud pues no quería levantarla. La serenidad de Eloise al dormir era tan reconfortante que me tentaba a quedarme a su lado, sin embargo, no podía permitirme perder el tiempo. Después de ese beso la noche anterior, con las palabras que compartimos, tanto ella como yo nos abrimos por completo.
Por primera vez, experimentaba una sensación de vulnerabilidad que no había sentido antes, anhelaba algo más profundo con ella, no solo su físico. Al mencionarme que no