—Van a trabajar en parejas —dijo cuando el tiempo se acabó—. Van a recorrer la pista de comando y analizarán los obstáculos más complicados. La próxima clase me van a traer un informe sobre esto y van a responder las preguntas de la página treinta del libro. Quiero puntualidad en la entrega. No voy a perdonar retrasos —explicó sin fijar sus ojos en ella y solo eso bastó para que Abigaíl comprendiera que algo no estaba bien.
Nunca sospechó lo peor. Su secreto. Siempre lo creyó seguro.
—Sí, profe