—¿Sí?
—Hablo con la chica del anuncio, ¿verdad? —preguntó asustado.
Su voz se escuchó diferente y es que tenía un temblor que la chica jamás había escuchado, un temblor que mostraba su cobardía.
—Sí, con ella —respondió ella con una dulce voz—. ¿Y qué buscas? —preguntó decidida, yendo directo al grano.
Oliver entendió que se trataba de ella. Su voz también se le hacía inolvidable y escucharla a través de la línea, insinuando sexo por dinero le colmó de dolor.
Dolor y decepción.
—Lo que ofrece